
La Fundación Universitaria Juan de Castellanos vivió una noche memorable con “Legado Juanista: la noche de los graduados que hacen historia”, una celebración multitudinaria que exaltó el orgullo de pertenecer a la familia juanista, reconoció trayectorias profesionales y reafirmó el compromiso institucional con quienes llevan el nombre de la Juan en alto y dejan huella en la sociedad.
El edificio Álvaro Castillo Dueñas se vistió de fiesta para recibir a más de dos mil graduados, quienes se reunieron para reencontrarse, celebrar sus logros y renovar los lazos con su alma mater. A esta gran convocatoria se sumaron los graduados que siguieron el acto protocolario a través de la transmisión institucional, conectándose con una noche llena de emociones y sentido de pertenencia.
El acto protocolario estuvo presidido por Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y presidente del Consejo de Fundadores; el reverendo padre Carlos Eduardo Castiblanco Sierra, rector de la Juan de Castellanos; vicerrectores y decanos. La ceremonia inició con el saludo de bienvenida y la oración de Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, seguidos de las sentidas palabras del padre rector, quien agradeció a los graduados por ser parte de la historia institucional, llevar con orgullo el nombre de la Juan y contribuir al desarrollo de la sociedad desde sus diferentes áreas de conocimiento.


Durante su intervención, el padre rector también compartió importantes proyecciones institucionales, como los nuevos programas de pregrado y posgrado, el camino hacia la acreditación institucional en alta calidad y los beneficios disponibles para los graduados. Un mensaje que reafirmó el compromiso de la Juan con su crecimiento y con el fortalecimiento permanente de los lazos que la unen a sus profesionales.
Uno de los momentos más emotivos fue la entrega de reconocimientos a los Graduados Distinguidos y Graduados Pioneros. Los primeros fueron exaltados por su excelencia profesional, compromiso institucional y aportes a la sociedad; los segundos, por su destacado desempeño académico, sentido de pertenencia y por abrir camino como integrantes de la primera cohorte de sus programas académicos. Un homenaje a quienes, con sus logros y trayectorias, engrandecen el legado juanista e inspiran a nuevas generaciones.
La emoción también se tomó la noche con el sorteo de premios, que integró a los asistentes presenciales y virtuales en una dinámica llena de expectativa y alegría. Premios en efectivo, dispositivos electrónicos y viajes dobles hicieron parte de esta experiencia que añadió diversión a una celebración inolvidable.
Este gran evento fue mucho más que un reencuentro: fue la expresión viva de una comunidad que honra sus raíces, reconoce los logros de sus profesionales y mira al futuro con orgullo y esperanza. La masiva asistencia y el homenaje a sus graduados ratificaron el lugar fundamental que ocupan en la institución y el compromiso de la Juan de continuar creciendo junto a ellos.



¡La Juan es grande por su historia y por cada graduado que lleva su legado al mundo! Porque ser juanista es llevar en alto el nombre de una institución y transformar, desde cada profesión, la sociedad. ¡El legado juanista vive en cada uno de sus graduados!
